En las obras de construcción, el riesgo de sufrir un accidente es bastante alto y ese riesgo es permanente mientras dure la faena. Por eso, la legislación chilena ha establecido decretos específicos para mitigar este tipo de accidentes, definiendo con claridad qué debe hacer una empresa antes de que un trabajador quede expuesto a un peligro.
A esto se suma el trabajo del Instituto de Salud Pública (ISP), que complementa estos decretos con directrices concretas sobre cómo gestionar los elementos de protección personal según la actividad que se esté realizando.
En este artículo te explicamos qué son los EPP, por qué son obligatorios en la construcción, cuáles debes usar según tu labor y qué exige exactamente el Decreto Supremo N°44 en conjunto con las directrices del ISP para su correcta gestión.
¿Qué son los elementos de protección personal EPP?
Los elementos de protección personal, conocidos también como equipos de protección personal (EPP), son equipos que tienen como objetivo salvaguardar la vida de los trabajadores en cualquier actividad que involucre un riesgo que perjudique su calidad de vida.
No obstante, el uso de estos elementos no quiere decir que el trabajador esté ileso en caso de un accidente en el área de trabajo. Es importante aclarar que solo mitigan parte de los efectos ocasionados, ya que en caso de un accidente se deberá atender el riesgo de origen y aplicar los protocolos de seguridad correspondientes.
Esto aplica tanto para una obra mayor o menor, ya que el nivel de riesgo no depende del tamaño del proyecto, sino de la actividad específica que se esté realizando.
¿Por qué son importantes los EPP en el sector de la construcción?
Un sector donde la demanda de estos equipos es alta, sin duda, es el sector de la construcción, y esto se debe a que los riesgos que se encuentran en este rubro son bastantes severos.
Esto responde a que los trabajadores quedan expuestos a caídas de altura que pueden terminar en lesiones moderadas o, en los casos más graves, en la inhabilitación permanente de parte de su cuerpo o la propia muerte.
¿Cuáles son los principales riesgos en las construcción?
Entre los riesgos más frecuentes que enfrenta un trabajador en una obra de construcción están:
- Caídas de altura, uno de los accidentes más comunes y graves del rubro.
- Golpes o aplastamientos al transportar y manipular materiales pesados.
- Exposición a sustancias químicas presentes en pinturas, solventes o selladores.
- Ruido excesivo generado por maquinaria y herramientas eléctricas.
- Inhalación de polvo abrasivo proveniente de cortes, lijado o demoliciones.
Por eso el uso de estos equipos es obligatorio en Chile, respaldado por el Código del Trabajo, la Ley 16.744 y el Decreto Supremo N°594, que exigen a todo empleador proporcionar los elementos de protección personal necesarios según el riesgo de cada faena.
¿Qué tipos de EPP deben ser utilizados en obras de construcción?
Entre la lista de EPP que toda empresa contratista o subcontratista debe exigir a sus trabajadores en obras de construcción están:
Protectores faciales:
- Gafas de seguridad, que protegen los ojos de partículas, polvo y salpicaduras al cortar o lijar materiales.
Protectores auditivas:
- Tapones auditivos, ideales para exposiciones prolongadas a ruido moderado.
- Orejeras auditivas, recomendadas cuando el ruido de la maquinaria supera niveles más altos.
Protectores de cabeza:
- Cascos de seguridad, que reducen el riesgo de lesiones por caída de objetos o golpes en zonas de trabajo en altura.
Protectores de manos:
- Guantes anticorte, usados al manipular herramientas filosas o materiales de bordes cortantes.
- Guantes de protección eléctrica, indispensables al trabajar cerca de instalaciones energizadas.
- Guantes de protección química, necesarios al manipular pinturas, solventes u otros productos corrosivos.
Protectores de pies:
- Botas de goma, útiles en terrenos húmedos o con presencia de agua.
- Botas con puntas de acero, que protegen los dedos ante la caída de objetos pesados.
- Botas antideslizantes, pensadas para superficies resbaladizas o irregulares.
Protectores respiratorios:
- Mascarillas antipolvo, esenciales durante cortes, lijado o demoliciones controladas.
Protección corporal:
- Ropa de trabajo, diseñada para resistir el desgaste y proteger la piel de golpes, roces o salpicaduras menores.
Contar con la lista completa de EPP no sirve de mucho si no se usa correctamente ni se ajusta al riesgo específico de cada tarea.
Por eso, antes de empezar cualquier faena, es clave que el trabajador identifique qué protección necesita según la actividad que va a realizar, y no simplemente cargar con todo el equipo sin criterio. Esto aplica tanto para obras civiles menores como mayores.

¿Qué establece el Decreto Supremo N°44 sobre los EPP?
Lo primero que establece el DS N°44 es un orden de prioridades: antes de entregar EPP a los trabajadores, el empleador debe intentar reducir el riesgo desde su origen, por ejemplo, mejorando las condiciones del lugar de trabajo o instalando protecciones colectivas.
En la práctica, esto funciona como una escalera de cuatro pasos que toda empresa debe seguir en orden. Primero, hay que intentar eliminar el riesgo por completo, por ejemplo, sacando de circulación una máquina peligrosa.
Si eso no es posible, el segundo paso es controlarlo desde su origen, instalando una barrera o mejorando la instalación misma. Si el riesgo sigue ahí, el tercer paso es cambiar la forma de trabajar para que sea más segura.
Y solo cuando ya no queda nada más por hacer, recién en el cuarto y último paso corresponde entregar el equipo de protección personal al trabajador.
Dicho de otra forma, el casco, los guantes o la mascarilla no son el primer plan de la empresa, son el último recurso cuando ya se agotaron todas las demás opciones para eliminar el peligro.
¿Qué directrices emite el ISP sobre la gestión de los EPP?
Todo parte con elegir el equipo correcto según el ambiente de trabajo y la persona que lo usará, priorizando siempre la calidad por sobre el precio al comprarlo, y capacitando al trabajador antes de entregárselo para que sepa usarlo bien desde el primer día.
Ya en uso, el lugar de trabajo debe tener señalización clara y, de ser posible, alguien que supervise que el EPP se use correctamente.
A esto se suma un buen mantenimiento para que el equipo no pierda su protección con el tiempo, y una sustitución oportuna en cuanto presente fallas, porque un EPP defectuoso es más peligroso que no usar ninguno.
Al final de su vida útil, la empresa debe desecharlo asegurándose de que nadie vuelva a reutilizarlo, y mantener todo el proceso bajo supervisión constante para detectar a tiempo cualquier falla.
Conclusión
La protección personal en una obra de construcción no se resuelve solo entregando cascos y guantes, exige un orden de prioridades claro y una gestión que acompañe al EPP desde su selección hasta su disposición final, tal como lo establecen el DS N°44 y las directrices del ISP.
En Constructora DIA trabajamos conforme a esta normativa en cada uno de nuestros servicios, tanto en la construcción de obras de edificación como en la subcontratación de obras de construcción, cuidando que cada trabajador cuente con la protección adecuada a lo largo de todo el proyecto.
Al final, invertir tiempo en una gestión correcta de los EPP no es solo un requisito legal, es lo que marca la diferencia entre un equipo de trabajo protegido de verdad y uno que solo cumple con el papeleo mientras el riesgo real sigue ahí.
Preguntas frecuentes
¿Qué EPP se utiliza en las obras de construcción?
En obras de construcción se utilizan gafas de seguridad, tapones y orejeras auditivas, cascos de seguridad, guantes anticorte, de protección eléctrica y química, botas de goma, con puntas de acero o antideslizantes, mascarillas antipolvo y ropa de trabajo, según el riesgo específico de cada tarea.
¿Qué dice la Ley con respecto a los EPP?
El Código del Trabajo, la Ley 16.744 y el Decreto Supremo N°594 exigen a todo empleador proporcionar los EPP necesarios según el riesgo de cada faena.
Además, el Decreto Supremo N°44 establece que el EPP debe ser siempre el último recurso: antes de entregarlo, la empresa debe intentar eliminar el riesgo, controlarlo en su origen o reducirlo con mejores métodos de trabajo.
